“Tener curiosidad es mantener siempre vivo el deseo de aprendizaje” (Jorge Valdano)

 

En su libro “Los 11 poderes del líder”, Jorge Valdano dedica un capítulo al poder de la curiosidad. Para él, la curiosidad no sólo nos ayuda a mantener siempre vivo ese deseo de aprendizaje sino que además es el único modo de mantenernos conectados al mundo y de que no nos supere nuestro entorno siempre cambiante.

Si en el post anterior definíamos la curiosidad y explicábamos su origen, en éste conoceremos sus ventajas y qué hábitos nos ayudan a potenciarla:

“¿Qué debo saber sobre la curiosidad?”

En nuestros primeros años de vida los seres humanos mostramos mucha curiosidad por nosotros mismos y por lo que nos rodea, porque todo es nuevo para nosotros y este proceso dota a los niños de información fundamental en su aprendizaje. Con el paso de los años, la falta de novedad y las preocupaciones ponen a la curiosidad en un segundo plano. Por tanto, cuanto mayores nos hacemos, más debemos potenciarla y tenemos la suerte de que ésta es capaz de preservarse pese a nuestro envejecimiento.

La curiosidad no sólo nace de nuestro interior, sino que también depende de factores sociales y familiares y podemos despertarla mediante estímulos externos. Por ejemplo, en un día en el que nos encontremos tristes, empezar una conversación con alguien nos puede aportar curiosidad sobre distintos temas y mejorar nuestro conocimiento y nuestro estado de ánimo. Seguro que tienes en mente a personas que, al hablar con ellas, suelen despertarte curiosidad por descubrir y aprender nuevas cosas. Por otro lado, también se propaga. Por ejemplo, leer un libro junto a nuestro hijo fomentará su curiosidad por la lectura.

Además, cuando nuestras habilidades en un campo concreto aumentan, la sensación de dominio sobre esa materia o disciplina hace que aumente nuestra curiosidad para hacerlo mejor, e incluso para adquirir nuevas habilidades.

Por otro lado, el desconocimiento sobre lo que uno no sabe es el gran enemigo de nuestra curiosidad. También el exceso de confianza o el narcisismo pueden menguar nuestra curiosidad, impidiendo que nuestro conocimiento y nuestras habilidades se expandan por el mero hecho de pensar que ya lo sabemos todo.

Einstein curiosidad

“¿Qué ventajas me aporta ser curioso/a?”

1) Te hace más inteligente y creativo

Está asociada con la inteligencia, la autoestima y la capacidad para resolver problemas. La curiosidad y el conocimiento se retroalimentan, ya que adquirir conocimientos específicos despierta nuestra curiosidad, lo que aumenta nuestro deseo de conocimiento y esto a su vez fomenta nuestra creatividad.

El efecto de la curiosidad

2) Es capaz de mejorar nuestro comportamiento y nos hace tomar decisiones más saludables.

 Evan Polman, profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison, realizó un estudio con 200 personas a las que dio a elegir entre dos galletas de la suerte, una normal y otra bañada en chocolate. La mayoría (71%) optó por la galleta más sana si se les indicaba que dentro de la galleta leerían algo sobre ellos mismos. A la otra mitad de participantes no se le dio esta indicación y el 80% optó por la galleta menos saludable.

Esta conducta saludable también se observó al darles la posibilidad de subir por un ascensor o por las escaleras de un edificio, lo que sugiere según Polman, que “intervenir en la curiosidad nos puede ayudar a dirigir a las personas hacia acciones beneficiosas para ellos mismos”.

 3) Nos hace tener mejores relaciones con los demás.

 Para Todd Kashdan de George Mason University, “la ciencia nos ha demostrado que nuestros mayores arrepentimientos no vienen de intentar algo y fracasar sino de no abordarlo. La inactividad es lo que más nos molesta”. Para Kashdan, el camino hacia una vida plena está cubierto de curiosidad.

Si la motivación es el motor que nos mueve, la curiosidad es la chispa que hace que arranque.

Libro recomendado:

Los 11 poderes del líder